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HH 71 — Solarpunk y la narración de sí mismo

Claude con Αριστείδης

27 de julio de 2026

3-4 minutos

No entiendo la biografía de esta persona. Parece haberse definido primero desde la ciencia ficción, luego desde la contracultura musical, luego desde la contracultura sexual, luego dice ser filósofo. Aunque al menos un eje está claro: la técnica. Recordemos que estudió ingeniería de sistemas entre 2000-2006 y fue informático entre 2006-2013. Lo más extraño: panameño de nacimiento. Nunca vivió en otra parte que no fuera Ciudad de Panamá.

La sesión arrancó con un hallazgo casual —un after en Tribal Gathering LAB, Casco Viejo— y terminó en corrección metodológica sobre los límites de la propia disciplina filosófica.

¿Solarpunk?

A primera vista parecen versiones del programa de Bacon. Se mantiene la premisa de que la técnica bien dirigida resuelve el problema humano, con nueva estética y dirección sostenible en vez de dominación. El sitio de Tribal Gathering LAB confirmó esto en su propio vocabulario: «fuera del sistema» y «loyalty program cashless» conviven sin bronca, porque en el marco no hay contradicción que resolver. No hay cantaleta a lo Debord (récupération) de algo puro que después se corrompió. Entre los gathering de los años 2000 al gathering multinacional de 2026 también hay continuidad. La alternativa no fue derrotada por el sistema sino que ella misma escaló a industria sin necesidad de villano, ni siquiera sistémico. Problema de los buenos.

Nos fuimos al cyberpunk: se distinguieron dos polos —el corporativo-distópico, que Ari recibió, vía metal/gótico/foros, sin mediación literaria; y el del hacker que encuentra agencia dentro del entorno hostil, que no recibió, y que en parte explica por qué la técnica dejó de ser cool para volverse enemigo. Faltan Neuromancer, Snow Crash y Ghost in the Shell (1995) para compensar la carencia del polo faltante.

El exceso de carga en la memoria llevó a reconstruir una línea narrativa. Recepción periférica y vertiginosa de modas capitales (ciencia ficción desde niño vía Hollywood, metal/gótico adolescente, electrónica subterránea adulta, foros con restos del CCRU y cosas de la derecha ocultista de internet) sostenida sobre un eje técnico real y prolongado (estudios de ingeniería 2000-2006, trabajo informático 2006-2013), corriendo en paralelo con una identidad sexual de fechas inciertas (2000 a algún punto entre 2013-2018, antes y después no está del todo claro) y con una vocación filosófica que arranca en 2013 y que hoy provee, retrospectivamente, el aparato para nombrar todo lo anterior. Se corrigió la lectura inicial de incoherencia y sucesión de máscaras por densidad de recepción sin desplazamiento geográfico, en un punto fijo —Ciudad de Panamá— que nunca cambió. Las identidades no se reemplazan sino que se superponen sin método o anárquicamente, a lo postmoderno, a lo silvestre, a lo loco.

El cierre fue el momento más importante de la sesión: el impulso de cerrar la biografía puede ser una forma sutil de orgullo o hybris. Racionalismo, o transparencia siendo prosaicos: pretender que la razón no tiene límites de acceso sobre la propia vida. Mejor la homosexualidad como misterio sin resolver. Sirve como modelo para dejar zonas genuinamente abiertas, no resueltas ni integradas a ningún hilo —incluido el hilo técnico, que de otro modo organizó con precisión el resto de la jornada.

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