26 de abril de 2021
Palabras clave: música clásica, publicidad, informática
El animador sociocultural nos espetó el otro día en el MMOG que ser blackpilled es una actitud propia de hombres degenerados, con el alma mojada como diría Heráclito. Así que a modo de repárelo usted mismo, dejo esto para ayudar con el malestar inducido por la prensa mentirosa y sus odiosos agentes de internet.
La entidad antes conocida como Cableonda, hoy Tigo (trasnacional con sede regional en Medellín) nos agobia con un servicio caro y deficiente, pero tienen como setecientos canales de música, uno de los cuales se llama Classic Masters en el N°825, que transmite música clásica las 24/7 días de la semana. Un buen día me dio curiosidad por saber qué significaba el logo Stingray que siempre aparece en pantalla, y resulta que es una especie de plataforma de distribución de audio en línea, a la que tenemos acceso como parte del contrato. Es decir, con instalar la aplicación en el teléfono uno se hace con una estación de radio con música clásica para, eh, poner de fondo mientras se hace cualquier cosa. Se aprende por ósmosis porque los temas tienen metadata y con frecuencia las portadas de los discos.
Si yo fuera shill de Tigo tendría corriendo miles de robots de mercadeo viral, para que todo el cautiverio sepa esto de acuerdo a su estratificación y así se les quita un poco la rabia por tanto maltrato y estafa.